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miércoles, 8 de marzo de 2017

MI DESAFÍO PENDIENTE

La vida siempre está llena de obstáculos, de piedras en el camino, de retos personales. Lo bueno de los retos personales es que tú decides cuándo y cómo afrontarlos, principalmente cuando te encuentras motivado y preparado para ello.

Yo tenía un objetivo personal a cumplir en una pequeña isla situada al norte de Lanzarote. La Isla de La Graciosa me había privado hace unos años de rendir homenaje a una persona muy querida para mí. En aquella ocasión la cogí de la mano en mi llegada a meta porque su madre había fallecido una semana antes. Quería dedicarle esa entrada pero la mala fortuna hizo que, al término de la prueba, el primer clasificado y yo empatáramos a tiempo. La Isla de La Graciosa es Reserva de la Biosfera y al estar protegida, con el objetivo de crear el menor daño medioambiental posible, la prueba se disputa a modo de contrarreloj en grupos de 20 participantes, con lo cual, nunca tienes la referencia de los que no son de tu grupo. 



En realidad, a mí el puesto me daba igual, aunque fuese 2º por milésimas. Quería homenajear a Isiña porque me quitaba el sombrero ante ella, por su valentía y entereza, por su fortaleza. Sólo una semana después de fallecer su madre había venido hasta aquí para animarnos. A pesar de que yo sentía que el puesto era secundario y que había hecho lo que el corazón me pedía en ese momento, ella creía que yo no había ganado por su culpa, por frenarme a cogerla. 

Hace unos días volví a la Octava Isla Canaria. La prueba era importante para mí porque tenía una "espinita" que sacarme. Tenía un reto personal que cumplir por nosotros dos. Aunque no habíamos hablado antes de ese día, los dos lo sabíamos. Necesitaba que el destino pusiera las cosas en su lugar, que el Karma equilibrara nuestras vidas...



Y mientras llegaba a meta este año, aunque estabas a cientos de kilómetros, te cogía de nuevo de la mano, y te llevaba a meta con la pequeña Sira floreciendo en tu vientre. Por fin lo habíamos conseguido. Por ti, por mí. Unas horas más tarde, y sin haber hablado el uno con el otro, me llegaba un mensaje:
"Es que la vida nos pone a todos en nuestro lugar...y más tarde que temprano tú y sólo tú merecías ganar esa carrera...no tengo palabras, como no las tuve ese día...GRACIAS de nuevo, este triunfo me lo quedo también un poquito para sanar la espinita".



Ojalá nunca hubiera tenido que dedicarte una llegada a meta porque el destino se portó de forma diferente con tu familia. Ojalá las circunstancias hubieran sido diferentes aquel día, hace unos años, en la Isla de La Graciosa.

El pasado domingo sentí que cumplí un reto personal. Personal y moral. Un reto para contigo, Isa. Un reto para que el destino siga con su cauce normal ahora que una nueva vida está en camino. La pequeña Sira se merece a una madre tan luchadora e incansable como tú.

Y toda esta historia tiene una moraleja, una enseñanza que puede servir a otras personas: que la constancia y el sacrificio siempre tienen premio. El premio nunca es alcanzar un primer puesto o batir un récord personal. El premio es haber puesto de tu parte para conseguir un objetivo, para alcanzarlo. Aprender y continuar, a pesar de los duros golpes que nos dé la vida, para luchar e intentar tachar nuestras "tareas" pendientes.
En esta vida hay que tener objetivos, tareas, desafíos. Y poner todo de tu parte para cumplirlos. Sólo así sentirás que ganas.

#prohibidorendirse

3 comentarios:

Ruben Deza.Pincho dijo...

Muy buena entrada como nos tienes acostumbrados, pero esta en concreto sin palabras...
Siempre supe que eras una persona muy buena y un gran deportista,pero después de leer esto,lo único que te digo es que el que se saca el sombrero ante ti soy yo.
Grande Jorge. PROHIBIDORENDIRSE.

Jorge Torres dijo...

Gracias por tus palabras Rubén!

Marauder dijo...

Grande!!!

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